¿Cuáles son los tipos de contaminación?

La contaminación no sólo daña el medio ambiente sino también nuestra salud

La contaminación no sólo daña el medio ambiente sino también nuestra salud

¿Te preocupa la contaminación del medio Ambiente? ¿Sabes lo que es la contaminación acústica? ¿Y la contaminación atmosférica? ¿Sabes cuáles son los tipos de contaminación? Pues deberías…La contaminación del medio natural, de nuestro entorno, se ha convertido en uno de los mayores problemas de la humanidad.  Especialmente porque nunca como ahora habían existido tantos elementos contaminantes a nuestro alrededor, una lista que además no para de crecer. Aquí tienes unos cuantos ejemplos de tipos de contminación.
1.¿Qué es la contaminación del aire?
2.¿Qué es la contaminación del agua?
3.¿Qué es la contaminación del suelo?
4.¿Qué es la contaminación visual?
5.¿Qué es la contaminación acústica?
6.¿Qué es la contaminación oculta?
a.La contaminación por gases de efecto invernadero
b.La contaminación lumínica
c.La contaminación por ondas
d. La contaminación en la comida y en los productos de consumo

Pero antes de nada, unas cosas que tienes que saber sobre la contaminación que nos rodea

La contaminación ambiental  ha seguido al hombre desde sus primeros pasos sobre el planeta tierra. Contaminación deriva del verbo del Latín contamināre, que significa ‘corromper, ensuciar o alterar por el contacto’. Y esto es lo que ha hecho siempre el hombre a medida que iba humanizando la naturaleza que le rodeaba, contaminarla.

Posiblemente la primera vez que uno de nuestros ancestros se le ocurrió llevar el fuego al interior de la cueva en la que se refugiaba, se dio cuenta que el humo que producía le provocaba problemas para respirar, es decir que estaba “contaminando el aire”. Sin embargo también valoró las ventajas que le aportaba esta acción: podía calentarse, tener luz en horas nocturnas, cocinar y conservar los alimentos, conseguir subproducto como el carboncillo… Posiblemente el hombre primitivo, con buen criterio, pensó que las ventajas del fuego eran mayores que sus “efectos contaminantes”.

Obviamente, amigo lector, todo ello es una suposición. Es difícil determinar en qué momento el hombre advirtió que contaminaba su propio mundo con sus acciones. Lo que si queda claro es que el hombre, que forma parte del medio ambiente, lo ha transformado de forma más radical que todas las otras especies del mundo y que lo ha hecho, además, siendo consciente de con ello lo deterioraba con cada vez mayores contaminaciones.  Es más, cuanta mayor es la actuación del ser humano sobre su entorno inmediato, más grande es la contaminación que se genera. Podemos decir que cuanto más humanizado está un espacio, mayor es la presencia o acumulación de sustancias en el medio ambiente que afectan negativamente al entorno o las condiciones de vida, así como la salud o la higiene de los seres vivos.

Una contaminación que cobra muchas formas diferentes y que nos afecta en todos los aspectos de nuestra vida.
La contaminación de hecho podríamos dividirla en dos grandes grupos: la evidente y la oculta.
O dicho de otra manera, de la que somos conscientes de que existe y la que ignoramos.

Pero hablemos ahora de los diferentes tipos de contaminación

¿Qué es la contaminación del aire?

Decíamos al principio, un poco como ejemplo, que podría ser que el hombre fue consciente de que estaba contaminando el aire que respiraba en el momento en que llenó sus pulmones con el aire mezclado con humo de una fogata instalada en el interior de una cueva. La tos que le provocó respirar aquel aire cargado de partículas en suspensión, posiblemente le advirtió que aquello no era saludable para él.
La contaminación del aire es precisamente eso: la existencia de partículas sólidas, líquidas o gaseosas perjudiciales para los seres vivos y el entorno. Un perjuicio que puede ser leve o ocasional, pero también permanente y con consecuencias letales.

No es ningún secreto que la contaminación del aire puede provocar graves problemas de salud a través de la inhalación de sustancias tóxicas. No importa del tipo que estas sean. De hecho, ahora cuando pensamos en contaminación atmosférica, lo que nos viene a la mente son las imágenes de una gran ciudad repleta de smog, esa neblina contaminante que enturbia la visibilidad y que está formada por los residuos de la combustión de los vehículos mezclado con el de las calefacciones y los gases emitidos por las industrias. La polución del aire es una mezcla endiablada de gases – microparticulas, metano, monóxido de carbono, ozono…- a la que se responsabiliza de ser responsable de 450.000 muertes en Europa

Se trata, obviamente, de una polución generada por el hombre, aunque la contaminación del aire puede también proceder de fuentes naturales como, por ejemplo, la erupción de un volcán.

La polución del aire en las grandes ciudades, pero, no debe hacernos olvidar, por ejemplo, que la quema de leñas u otros combustibles sólidos sigue siendo un gran contaminante del aire en buena parte del mundo. Unos 3.000 millones de personas, como aquel hombre primitivo del que hablábamos al principio, siguen cocinando y calentando sus hogares con fuegos abiertos y cocinas en los que queman biomasa (madera, excrementos de animales o residuos agrícolas) y carbón. Cada año, se calcula, más de 4 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire de los hogares como consecuencia del uso de combustibles sólidos para cocinar.

Y podríamos añadir otros focos de contaminación del aire: las incineradoras de residuos, las centrales térmicas, las industrias petroquímicas…

¿Qué es la contaminación del agua?

Si fantaseábamos antes sobre la primera vez que un ser humano se dio cuenta de que estaba contaminando el aire, difícilmente podríamos seguir haciéndolo en otro ámbito no menos vital para la vida en el planeta tierra. Aquel hombre primitivo,  igual que hoy le sucede al moderno en muchos ámbitos del tercer mundo, posiblemente sufrió las consecuencias de beber agua contaminada, pero no llegó a entender que éste fuera el origen de sus males.

La contaminación del agua es una modificación o alteración del agua que tiene consecuencias negativas en el medio ambiente y en los seres vivos, incluido el hombre. La denominada contaminación hídrica puede tener un origen natural también – allí está el ejemplo de aquellas aguas que se saturan de determinados metales o productos presentes en el medio-, pero es el ser humano el principal responsable de la contaminación del agua, especialmente a través del vertido de aguas residuales, que no han sido tratadas y que proceden de actividades como la industria, la ganadería y la agricultura, en dicho medio.  Un producto como los plásticos, que llega hasta los mares a través de nuestros vertidos, se ha convertido en una pesadilla para las especies marinas y la pesca. Es posiblemente el aspecto más evidente de la contaminación marina de origen humano. Otras, como el creciente aumento de sustancias como el mercurio, en las especies marinas que forman parte de nuestra cadena de alimentación son la parte menos evidente y oculta de este fenómeno.

¿Qué es la contaminación del suelo?

La contaminación del suelo es la presencia de sustancias que afectan negativamente las características y propiedades del suelo y que provocan desequilibrios físicos, químicos y biológicos que afectan de forma negativa a los seres vivos y el entorno. El suelo se puede contaminar por influencia del aire o del agua, que introduce agentes contaminantes, pero también al acumular o arrojar sustancias nocivas. Y no debemos pensar sólo en vertidos de hidrocarburos o productos químicos procedentes de las empresas… En realidad, el gran agente contaminador del suelo del planeta son industrias aparentemente limpias como son los de la agricultura y la ganadería. La agricultura industrializada a base de fertilizantes, plaguicidas, funguicidas…es uno de los principales elementos de contaminación del suelo. Para comprobarlo basta con un pequeño experimento:   ir a un campo de cultivo y excavar un poco…¿Qué aparece?….¡Previsiblemente, nada! Y ese es el problema. En un suelo agrícola sano,  al escarbar deberían aparecer insectos, lombrices, todo un universo de microorganismos…Es, desde el punto de vista ambiental,  un suelo dedicado al cultivo un suelo completamente yermo, sin vida, contaminado completamente…aunque gracias al milagro de los fertilizantes, el agricultor logre que el campo tenga una apariencia de vivo.

Pero esto no es nada. Con residuos procedentes de la ganadería – en forma de purines- contaminan de nitratos no sólo el suelo sino también el subsuelo. Desde hace años, en todos los países con una cabaña ganadera extensa, la presencia de los nitratos se ha convertido en el primer elemento de contaminación de las aguas subterráneas.

¿Qué es la contaminación visual?

 

La contaminación visual es posiblemente la más inocua de las contaminaciones producidas por el hombre sobre el medio natural. De hecho la preocupación por la modificación de un entorno producida por la existencia de uno o varios elementos, cuya presencia impide o perjudica la visibilidad o afecta negativamente la estética de un lugar es muy actual. Muy de una población que empieza a estar sensibilizada con los impactos de la contaminación. Que sea la más inocua no quiere decir que no tenga, como las otras contaminaciones, un impacto sobre nuestra salud. La contaminación visual puede tener consecuencias perjudiciales para la salud, como facilitar el estrés.

¿Qué es la contaminación acústica?

Otra contaminación muy moderna, es la denominada acústica o sonora. La contaminación acústica básicamente esta se produce como consecuencia de las alteraciones que causa el exceso de sonido en las condiciones normales del medio ambiente. Es una contaminación bastante más dañina que la visual y puede afectar a las personas tanto en su salud física como mental. La contaminación sonora es producto de nuestro tiempo, pero no es ningún invento. Decenas de estudios avalan los problemas físicos y mentales que provoca sobre el hombre, sobre los animales, la contaminación sonora, el exceso de decibelios de cualquier actividad. El exceso de ruido, por ejemplo, que experimentan los vecinos de un campo de aviación puede derivar en trastornos auditivos, pero también del sueño, estrés, ansiedad, depresión…

¿Qué es la contaminación oculta?

Decíamos que el hombre ha transformado el mundo a su medida y con ello ha desatado sobre su entorno y sobre el mismo diferentes formas de contaminación. Algunas de ellas muy evidentes, como las que ya hemos visto, pero otras que pasan prácticamente inadvertidos. Son agentes silenciosos de los que hay cada vez más evidencias  que también tienen un impacto sobre nuestro estado de salud.

La contaminación por gases de efecto invernadero

Las emisiones de CO2 a la atmósfera nunca han sido consideradas un elemento de contaminación ambiental. De hecho se trata de un gas incoloro e inodoro, vital para la vida.  Si lo hubieran sido, estaríamos hablando de uno más de los múltiples elementos que contribuyen a la polución del aire…El CO2 nunca fue considerado un enemigo de la humanidad hasta que se advirtió que sus emisiones masivas, y su concentración en la atmósfera, básicamente por la combustión de hidrocarburos, estaban provocando un calentamiento global del planeta. Una cuestión, la del calentamiento, que se plantea que está teniendo un impacto muy importante sobre todos los ecosistemas de la tierra y sobre la propia supervivencia del ser humano. La presencia de C02 en los océanos contribuye a su acidificación y pone en peligro la vida.

Hoy, aunque muchos se resisten a denominar como agente contaminante un gas que forma parte de los ciclos naturales y es inicialmente inócuo, lo cierto es que podría ser considerado el mayor contaminante de nuestro planeta. Por qué recordemos  ¿Qué es la contaminación sino la presencia o acumulación de sustancias en el medio ambiente que afectan negativamente al entorno o las condiciones de vida, así como la salud o la higiene de los seres vivos? El CO2 se ha convertido en el contaminante más silencioso. Un contaminante que producimos en múltiples actividades de nuestra vida. ¿Sabía por ejemplo que por su culpa hasta la televisión perjudica el medio ambiente?

La contaminación lumínica

Cuando nuestros bisabuelos empezaron a iluminar la calles con las primeras luces eléctricas nunca imaginaron que el exceso de luz supondría un problema. Un vistazo sobre cualquier imagen nocturna de nuestro planeta nos hace apercibir de inmediato que el mundo desarrollado derrocha a manos llenas en iluminación. Es lo que se ha bautizado como contaminación lumínica. El exceso de luz en horarios nocturnos rompe con el ciclo natural y ya se ha demostrado que tiene un impacto sobre algunas especies nocturnas y también repercute en la salud de las personas. Nuestro cuerpo está programado para disfrutar de unas horas de descanso y la evolución ha planteado que fuera en la oscuridad. Si está no es completa, nuestros ciclos de sueño se pueden ver afectados. Es otro de los contaminantes ocultos.

La contaminación por ondas

Si alguien hubiera dispuesto de los aparatos necesarios para medir hace doscientos años todo el espectro radioeléctrico hace dos siglos se habría encontrado con el silencio total. Hoy, con el mismo aparato, tardaría horas en identificar todas las emisiones. Nuestro planeta en el siglo XXI está atravesado constantemente por infinitas señales de radiofrecuencia. No sólo por señales de radio o televisión, sino también por emisiones de móviles, radares….Y estamos hablando solo de la parte de mayor longitud de onda del espacio electromagnético. El espectro electromagnético se extiende, no hay que olvidarlo, desde la radiación de menor longitud de onda, como los rayos gamma, los rayos X o las microondas.

La preocupación por la contaminación por ondas es muy reciente. Desde hace años existen evidencias científicas que asocian el exceso de exposición a los Rayos X con la aparición de enfermedades como el cáncer o también son conocidas las enfermedades que desarrollan personas que trabajan bajo unas condiciones de extrema exposición como los operadores de radar. Era, pero, un riesgo calculado y que afectaba a colectivos profesionales muy pequeños. Una enfermedad profesional más.

La popularización de la telefonía móvil y la multiplicación de los repetidores por pueblos y ciudades hizo que surgieran las primeras alarmas sobre la seguridad en el uso de estas tecnologías. Algunas comunidades empezaron a mostrar sus reticencias a la instalación de antenas repetidoras cerca de sus viviendas. La posterior difusión de la tecnología wi-fi en empresas y hogares no hizo sino incrementar la sensibilización de una parte de la opinión pública ante el impacto que sobre la salud humana puede tener esta constante exposición de las ondas  a corta distancia. Ahora los emisores, como sucedía con la radio y la televisión, ya no están muy lejos sino cerca de nuestros hogares y centros de trabajo…o directamente en su interior.

Aunque el tema está en discusión y faltan evidencias de todo tipo que confirmen o desmientan el impacto que pueda tener estas tecnologías sobre la salud de las personas, lo cierto es que cada vez hay más personas que dicen “enfermar” en ambientes donde están activos muchos aparatos electrónicos, personas que piensan que el teléfono móvil distorsiona su sueño, que lo asociación a múltiples patologías, incluídas las más malditas como el cáncer… Las autoridades, en algunos lugares, se curan en salud y recomiendan desconectar el wi-fi y los teléfonos móviles por la noche. Es la política de más vale prevenir que curar…Son las primeras medidas contra este contaminante tan silencioso y oculto que ni vemos ni oímos.

La contaminación en la comida y en los productos de consumo

La producción masiva de alimentos y productos de primera necesidad como los empleados para la higiene personal, es sin duda uno de los grandes avances del último siglo. En apenas cien años, la humanidad ha pasado de disfrutar de una cantidad limitada de alimentos a una oferta inabarcable de productos comestibles. Eso, obviamente, ha tenido un precio que ha sido el de multiplicar el uso de toda clase de aditivos, colorantes, conservantes, espesantes… algunos de los cuales han resultado muy controvertidos. Es el caso, por ejemplo, del endulzante no calórico Aspartamo que muchos no dudan en considerar un producto dañino para nuestra salud pese a que está autorizado por todos los organismos reguladores.

De hecho, la industria de la alimentación en particular y toda la de los productos de gran consumo en general, son extremadamente cuidadosos en el aspecto de cumplir con las legislaciones nacionales e internacionales y es extremadamente extraño que una compañía se atreva a introducir en sus productos agentes químicos o productos no autorizados. Esto que es válido para la alimentación también lo es para los fabricantes de detergentes, jabones, desodorantes o ambientadores…Lo habitual es que los productos que emplean estén completamente autorizados tras haber sido revisados y testados por las agencias correspondientes.
Pese a ello, en los últimos años han empezado a aparecer personas a la que la presencia de un determinado ambientador en el ambiente o el contacto con una toalla que incluya restos de un suavizante industrial les provoca un grave malestar o incluso les enferma.  Es una nueva enfermedad que se ha denominado Sensibilidad química múltiple y que ya está reconocida por varios países, entre ellos España. La “contaminación” en el aire, el agua o los alimentos que a la mayoría no perjudica, a unas personas especialmente sensibles les enferma y les obliga, para sanarse, a “descontaminarse”, a evitar de entrada, cualquier contacto con los productos que les enferman. Es una cuestión que da que pensar y mucho sobre qué comemos y qué contiene todo lo que nos rodea

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