Hongos, un enemigo diminuto amenaza la humanidad

El peligro de los virus y las bacterias está mejor documentado que el de los hongos y los mohos. Los investigadores estiman que hay entre 1,5 y 5 millones de especies de hongos en el mundo, de los cuales sólo 100.000 están identificados. Pese a este desconocimiento, estos microorganismos pueden tener unos efectos devastadores. Algunos estudios los sitúan como responsables de más del 70% de las extinciones de especies a nivel local o global. Ahora, puede que como consecuencia del calentamiento global, y de la pérdida de la biodiversidad en la agricultura, aunque ello no se ha demostrado, aumentan las nuevas formas de infecciones fúngicas. Algunos expertos consideran que desde 1995 las infecciones por hongos en animales y plantas se han incrementado…hasta 10 veces.

En la historia reciente de nuestro planeta tenemos ejemplos de sobra conocidos de lo devastador que puede ser una infección fúngica. La famosa hambruna de Irlanda en 1840,  fue provocada por un moho (Phytophthora infestans) que destruyó el 75% de la cosecha de patatas. Aquella infección cambió la historia de este país al causar la muerte de un millón de personas y la inmigración desesperada de cientos de miles de personas más.

Actualmente, este moho sigue siendo un enemigo declarado de la agricultura  y se disemina muy rápidamente cuando las condiciones son favorables, especialmente en Europa y el Norte de África. Los agricultores temen que este hongo puede en unos pocos días, devastar toda una cosecha de patatas o tomates.

A nivel global, la “Phytophthora” provoca pérdidas de 6.700 millones de dólares anuales, según un estudio publicado en 2009. La profesora Sarah Gurr, especialista fitosanitario de la Universidad de Oxford (Reino Unido), dijo que en el peor de los casos, una epidemia de este hongo podría causar  la muerte de 1,3 millones por hambre en todo el mundo.

Pero no solo las patatas y los tomates están expuestos a las infecciones. Otros alimentos básicos como el arroz, el maíz, la soja y el trigo, pueden desarrollar similares enfermedades. De hecho cada uno de ellos tiene sus propio hongo destructivo: el arroz (Magnaporthe oryzae), la soja (Phakopsora pachyrhizi) o  el trigo (Puccinia graminis).

Cada año, las infecciones por hongos son responsables de la destrucción de más de 125 millones de plantas de cultivos vitales para la alimentación de personas y animales.

Si estos cinco cultivos alimenticios fueron atacados simultáneamente por hongos, más del 60% de la población mundial podría pasar hambre, según Gurr. Esto sería literalmente el Apocalipsis, ya que provocaría un caos global para acceder a las fuentes de alimentos. Afortunadamente, este escenario es poco probable.

Sin embargo, aunque todo indica que la naturaleza no se comportará nunca de esta manera tan agresiva, el profesor David Hughes, un zoólogo de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.)  ha planteado que la mano del hombre podría cambiar las cosas. De hecho ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que una organización terrorista se planteara provocar el pánico global contaminando los cultivos de mayor interés económico.

¿Un escenario digno de una mente calenturienta? Quizá. Aunque este escenario hipotético no carece de fundamentos. Está constatado que en los años 80, por ejemplo, las plantaciones de cacao en el norte de Brasil fueron destruidas, tal vez deliberadamente, transformando profundamente el paisaje demográfico y ecológico de de la región vaciándola de personas. “Es fácil para desestabilizar la economía global, introducir una enfermedad que podría tener un efecto dominó sobre la política económica “, concluye  Gurr.

De hecho, la agricultura moderna es más vulnerable que nunca a una epidemia de hongos a causa del fomento de la utilización de variedades únicas. La biodiversidad, tras los intereses de la agricultura industrializada, se ha reducido, y el mundo vegetal empobrecido y debilitado genéticamente, dice  Gurr. En su opinión, “animamos peligrosamente una nueva carrera de armamentos, aunque ahora las armas son los patógenos.”

Los animales salvajes no están a salvo de los hongos, ya que más de 500 especies de anfibios, tortugas, corales, murciélagos  o abejas también están muy amenazados por ellos. Tampoco los seres humanos están a salvo. En los últimos diez años un hongo, el “Cryptococcus gattii” se ha adaptado a los climas fríos, invadiendo los bosques de América del Norte en la costa noroeste del Pacífico. En 2010, fue responsable de 280 casos de infección con varias docenas de muerte. Si el hongo no es tan contagioso como los virus, y si los fungicidas son eficaces en la mayoría de los casos, todavía no hay nada de qué preocuparse. Lo peor es que los hongos son muy difíciles de erradicar ya que están en constante cambio y, una vez instalados en un ecosistema se quedan.

Dadas estas tendencias, los expertos creen que no se da a los hongos la importancia que se debería y que por ello apenas se tienen en cuenta en los programas de investigación. “Sería sorprendente que un brote de hongos causara una hecatombe, pero es en el ámbito de lo posible”, dijo el Dr.Matthew Fisher, un experto en enfermedades emergentes en el Imperial College de Londres (Reino Unido). Añadió. “Este alarmante aumento de las desapariciones de plantas y animales causada por las nuevas enfermedades fúngicas muestra que avanzamos hacia un mundo en el que la podredumbre gana importancia. Debemos hacer todo lo posible para evitar la aparición de nuevas enfermedades provocadas por hongos”.

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