La ONU reconoce 21 productos químicos como muy contaminantes

La lista es la de la Convención de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes ya incluye un total de 21 productos químicos que deberían estar prohibidos o restringidos a causa de que no sólo contaminan el medio ambiente sino que además lo hacen durante un largo periodo de tiempo. La semana pasada fue cuando la lista, que hasta ahora estaba formada por 12 productos – entre ellos el DDT- se amplió con otros 9, muchos de ellos utilizados como pesticidas o en productos de uso común como la espuma de apagar incendios.

La ampliación de la lista de tóxicos Contaminantes Orgánicos Persistentes (POP, por las siglas en inglés de Persistent Organic Pollutants) se acordó en una reunión de 160 países convocada en la ONU la semana pasada. “El tremendo impacto de esas substancias sobre la salud humana y el medio ambiente ha sido reconocido hoy”, dijo Achim Steiner, el subsecretario general de la ONU que encabeza el programa.

El tratado, firmado originalmente en 2004, tiene como propósito proteger el medio ambiente y la salud de los seres humanos del embate de productos químicos tóxicos.

El tratado incluía hasta el momento 12 productos tóxicos, como chlordane y el pesticida DDT. Los países que han ratificado el tratado también aprobaron leyes internas para hacer cumplir las prohibiciones y las restricciones que impone la convención.

El uso de DDT para matar mosquitos causantes de la malaria, sin embargo, es permitido bajo una excepción acordada en el tratado, aunque dependencias de la ONU encargadas de la defensa de la ecología y de la salud pública dijeron esta semana que hay excelentes alternativas para combatir la malaria.

Esas agencias anunciaron su propósito de eliminar totalmente el DDT para comienzos de la segunda década del siglo XXI.

Donald Cooper, secretario ejecutivo del tratado, dijo que los productos químicos POP plantean un riesgo a los seres humanos y al medio ambiente pues afectan los órganos reproductores y pueden causar problemas mentales, cáncer o enanismo.

“Esos productos químicos rebasan los límites. Se les puede encontrar en cualquier parte del mundo”, dijo Cooper. “Y no desaparecen. Persisten en la atmósfera, en el suelo y en el agua, durante períodos prolongados”.

Esos productos se acumulan en el medio ambiente a través de la cadena alimenticia y se alojan en los organismos humanos, causando daños “cada vez peores”, añadió Cooper.

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