Las farmacias europeas ya no venden los termómetros de mercurio

Si hoy acude a un farmacia con la decisión de adquirir un termómetro de mercurio, olvídese de ello. Desde el día 1 de abril, en toda la Unión Europea, está prohibida la comercialización de este popular y tradicional producto para medir la fiebre corporal. Eso sí, si tiene uno puede seguir usándolo. Piense, sin embargo, que es un peligro para la salud de Vd. y su familia si se rompe y que si quiere deshacerse de él, por respeto al medio ambiente, debe entregarlo en un punto limpio o en su farmacia de confianza.

Y poca broma con eso. El mercurio es un elemento tóxico, que no se degrada y que si se dispersa, contamina el entorno y llega fácilmente a la cadena alimentaria. Y aunque la cantidad que contienen los aparatos de medición de la fiebre es muy pequeña, los restos de este compuesto que se tiren a la basura pueden acabar en el mar, donde el mercurio se acumula en los peces. El problema de la contaminación por mercurio de los mares es un gravísimo problema ambiental.

Por eso si se le rompe un viejo termómetro – o cualquier otro aparato de medición de la temperatura que contenga este metal- tenga mucho cuidado con su manejo. Evite, sobre todo, el contacto con el mercurio, que puede penetrar por pequeñas heridas en la piel y provocar reacciones alérgicas o irritaciones. No lo inhale, ya que puede causar irritación de las vías respiratorias. Ventile bien la habitación donde se haya roto. Finalmente trate de recoger las bolitas que se forman con papel o cinta adhesiva, utilizando guantes y no use un aspirador ni productos de limpieza. Métalo en un recipiente de vidrio con tapa – un bote de conserva sirve- y llévelo al punto limpio más cercano.

La vida de los termómetros de mercurio tenía fecha de caducidad desde la aprobación de una directiva europea en julio de 2007. La decisión adoptada por el Parlamento Europeo entonces, que entra ahora en vigor tras 18 meses de prórroga, afecta también a todos los termómetros meteorológicos, manómetros y esfigmomanómetros. La mayoría de estos aparatos – se calcula que están presenten en el 70% de los hogares europeos- se deberán ir sustituyendo paulatinamente por sus análogos digitales si bien se conservarán aquellos de una antigüedad mayor de 50 años, al entender que se trata de bienes culturales. El mercurio se ha utilizado en aparatos de medición en los últimos 400 años.

La medida comunitaria se enmarca dentro de una estrategia de la UE para erradicar el uso industrial de este metal, cuyos efectos nocivos potenciales sobre la salud y el medioambiente son ampliamente reconocidos por la comunidad científica. La acumulación de pequeñas dosis en el organismo humano puede llegar a causar diversas enfermedades nerviosas.

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